 PHay 11 mil años de profundidad histórica, de una historia que conocemos mal, en la que hubo distintos protagonistas, muchos pueblos distintos, pueblos que vivieron a lo largo de la costa atlántica, pueblos que vivieron a lo largo de la islas de los archipiélagos, en el oeste del lado chileno, pueblos que vivieron en la meseta propiamente dicha, que son los antepasados casualmente de los tehuelches.
por: Carlos Sacamata |
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Historia de vida no es igual a relato de vida. Luisa Pascual recordaba su actividad como domadora de potros, algo similar se da en la figura de Pati Chapalala, en cuanto a Luisa Pascual no siempre está de acuerdo con los mandatos culturales, dichos cambios se agudizaron por el contacto con los viajeros ó con europeos que originaron las primeras fundaciones, misioneros, en fin, todos los que alteraron sus tradicionales formas de vida. No menos fue la influencia de los araucanos que desde el siglo XVI fueron introduciéndose en el entonces territorio. La Campaña del Desierto y en la actualidad los aborígenes de raigambre trasandina han suplantado a los pobladores históricos. Repasemos parte de lo que ya conocemos en nuestros días. El Toldo después de cada mudanza, era pintado por dentro, con una pintura que se hacía con tierra amarilla mezclada con agua. Los toldos se renovaban cada cinco ó seis años. Los cueros de guanaco hay que ventilarlos mucho porque se apoliyan enseguida (Priegue.Pag.27). Las mujeres se ocupaban de hacer quillangos, tejían en telar, además, trabajaban el cuero y las plumas de avestruz. Las mujeres cuidaban a los chicos, se ocupaban de las fiestas, de los asados. Según cierta superstición: “El Tero tiene los ojos colorados, tiene daño para la gente”, por lo tanto la mujer no podía comer guanaco o piche estando con la menstruación, porque cuando se casaran los chicos que tuvieran podían parecerse al animal. LA HISTORIAHay 11 mil años de profundidad histórica, de una historia que conocemos mal, en la que hubo distintos protagonistas, muchos pueblos distintos, pueblos que vivieron a lo largo de la costa atlántica, pueblos que vivieron a lo largo de la islas de los archipiélagos, en el oeste del lado chileno, pueblos que vivieron en la meseta propiamente dicha, que son los antepasados casualmente de los tehuelches. El ver y medir cuál ha sido el aporte de estas culturas, es mucho más de lo que la gente supone, los documentos son las piedras, las pinturas rupestres, los cacharros. Hubo una especie de esplendor, de engrandecimiento falso cuando llega el caballo con el europeo, cuando llegan lo que se llama Los Vicios, la ropa y todo lo demás. Luego viene la decadencia que va produciendo el alcohol, el caballo, los mismos vicios, la mezcla con el blanco.
EL COMPAÑERO DEL HOMBRE
“Cabrera (1934) ha estudiado las referencias existentes sobre la presencia de perros entre los indígenas argentinos y ha llegado a la conclusión de que existían en épocas precolombinas; esos animales no deben confundirse con los cimarrones, es decir, los abandonados por los conquistadores. Con respecto a los tipos de perros señalados por Musters, cuyo texto a consultado, Cabrera manifiesta que es posible distinguir claramente tres: a) el perro de caza, con pelo corto, llamado alguna vez “galgo tehuelche”, animal que se ha extinguido a principio de siglo XX, pero del que existe reproducción fotográfica; un ejemplar de este tipo, que perteneció al cacique Inacayal, fue llevado por Moreno al museo de La Plata, donde vivió algún tiempo; b) el perro con pelo largo, lanudo, que debe corresponder al conocido como “ovejero” , y c) el tipo terrier escocés, favorito de las mujeres. Un cuarto tipo sería el perro fueguino”.
CURANDERISMO
Tocamos el curanderismo, a lo referido, agregaremos ahora, parte de un recetario usado por Virgilio Bustamente y que nuestro dicente ayudaba a componer porque era según sus palabras el proveedor de los curanderos de la zona de Bariloche. Veamos. Sebo de liebre para curar granos. Hojas de tuna para friccionar partes afectadas por la artritis reumática (provocan vaso dilatación) y luego hacer masajes con “untosinsal” (tocino de chancho) que penetraba muy adentro y calmaba el dolor. Peperina, menta, cola de caballo, alfilerillo, y otras yerbas, para los males digestivos, presión, presión baja, etc. Había también el encargue de los nidos de algunas mariposas que colocaban sus huevos sobre alguna roca o palos de alambrados y luego la cubrían con una capa color verdosa y marrón. De allí salía la crisálida y luego quedaba adherida a la piedra o la madera. Eso se sacaba con cuchillo (especie de cáscara) y hervido servía para el dolor de muelas. Posiblemente tenía algo parecido a la antigua creosota de las farmacias que también calmaban dicho dolor. A continuación señala algún engualichamiento para el amor o para quien traicionaba ese amor: Mechones de pelo envueltos en trapos especiales, velas al lado de alguna fotografía, sal derramada en cruz para ser pisada por los señalados. Bustamente es de descendencia pampa y junto a él reiteramos las viejas palabras, clínicamente estaba bien pero igual se murió.
IMÁGENES
“La imagen nos puede presentar al hombre, nos puede mostrar rasgos culturales y puede contener una carga antropológica profunda, pero el atributo de antropológica se la da el hecho de formar parte de una investigación, cuando se le da un tratamiento etnográfico o antropológico, y se le incluye en los procesos de análisis, de descripción y clasificación”. (Hernández en Escoto 2001). En lo que va del siglo XX, por lo menos hasta la década del 70, son pocas las fotos que ilustran este período, se ha espaciado, se ha ninguneado al tehuelche, Caviglia nos dice que se los trata de 'impuros', 'mestizos', 'mezclados', o 'decadentes'. Como ya no visten y viven como antes 'ya no son' hay una concepción muy esencialista y racista de la cultura. Se los 'cosifica' y en el mejor de los casos pasan a ser informantes de algo que 'ya fue' o se los ve como 'incorporados' y 'asimilados' a la civilización. En otros casos se habla de su 'extinción'.
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